Listas Free a las mejores Discotecas de Barcelona

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En este artículo haremos un repaso por las discotecas más reconocidas de Barcelona. Incluimos opciones para todos los gustos para que puedas pasar una noche increíble, ya sea escuchando una big band, moviendo el cuerpo al ritmo de la salsa, o vibrando con los mejores Djs de la ciudad.

Además, te dejamos un listado para que puedas acceder a todas las listas gratis de cada día, ¡incluso las VIP!. Sólo tienes que ingresar aquí. Puedes ver más información de cada una clickeando en sus respectivos nombres:

 

Nitsa/ La 2 (Sala Apolo)

En Apolo, electrónica exquisita con DJ Fra, William Dafoe y Kosmos como gurús. En la sala inferior, el mejor club de música pop- rock de Barcelona, con DJ Coco, Graham y Pegatas haciendo lo que mejor saben: animar el ambiente a golpe de guitarra. El Nitsa es el Barça de Guardiola de los clubes de la ciudad; han pinchado y pinchan los mejores del mundo. Ahora que la escudería cumple 20 años, es hora de celebrarlo, pero en mi caso sólo con una birra, que ya sudé la camiseta (y otras cosas) en los míticos 90. Es el momento de dejar paso a las nuevas generaciones. Viernes, sábado y vísperas de festivos, de 1 a 6 h.

Marula Café

Garaje, afrobeat, jazz, funk, soul, disco, bogaloo y lo que el dios Groove disponga. El Marula Cafè es tan auténtico que duele. No hay otro club en Barcelona que juegue con la música old school como este elegante espacio ubicado en los intestinos más pestilentes del Gòtic. Tiene una programación de conciertos para connaisseurs vinilistas sencillamente impecable. Y tampoco hace concesiones a la hora de pinchar: los fines de semana son un estallido de grooves negros con sello de calidad y aroma vintage. Coltrane, Hayes, Puente, Mayfield.

 

Razzclub/ Loft (Sala Razzmatazz)

El Loft, juntamente con el Nitsa, ofrece la programación de música electrónica más actual e internacional. Es una visita obligada para los grandes y uno de los templos ‘technoides’ con más feligreses. El Razz no necesita presentación: todos habéis entrado caminado y habéis salido arrastrándoos; los hits bailables de pop-rock que lanzan sobre la gente son irresistibles. El Razz, además, tiene la particularidad de hacer que el visitante de más de treinta se sientan como momias decrépitas en busca del chaca-chaca. Abunda la gente joven y en la pista hay más acné que en ‘Parker Lewis nunca pierde’.

Jamboree

A pesar de tener más años a sus espaldas que Concha Velasco, el Jamboree todavía es el club donde se escucha el mejor hip-hop y R&B de Barcelona. Los jueves son imprescindibles para educar el oído con la mejor música negra actual, gracias a las sesiones BCN Or Die con Flavio Rodríguez. Los fines de semana es obligatorio ir a las misas de DJ Yoda, uno de los grandes cuando hablamos de sonoridades urban. Dos cosas más: en la sala Tarantos hacen sesiones más dance –recomiendo los miércoles con Bulma Beat– y las zapatillas deportivas y gorras son prácticamente obligatorias.

Sidecar Factory Club

Conciertos de rock con bandas más ‘underground’ que el metro. Sesiones canallas de guitarras desbocadas con los mejores DJ de la ciudad cada día de la semana. Sidecar es mala hierba que nunca muere, el mejor recurso de una noche tonta que acaba en fiesta. Has salido un martes. Te has tomado siete cubatas y has fumado tomillo en la plaza Reial. Necesitas encontrar una discoteca con cojones y buena música… El Sidecar. ¿Cómo acaba la cosa? Con una chica con piercings en la cama y un tatuaje en el culo que pone: “La mejor noche de mi vida”.

Macarena

Parece que en el bote pequeño está la buena confitura. Aunque no caben más de cincuenta personas, no se cortan a la hora de programar a algunos de los mejores nombres de la electrónica nacional e internacional. Ubicado en un antiguo tablao flamenco, hay un público fiel que pasa cada fin de semana la doble puerta que separa el exterior de una pequeña pista y una barra al fondo del local. Lo mejor del Macarena Club es la facilidad de encontrarse en familia a los pocos minutos.

Moog

Es uno de los clubes más pequeños de la ciudad, pero los pesos pesados de la electrónica que han pasado por su cabina le han dado un caché que ya quisieran otras salas más grandes. Aunque en las grandes noches se hace difícil convivir tan de cerca con el resto del público, esto es parte de su encanto. Tiene una pista central y una pequeña sala arriba. Uno de sus atractivos es el público ‘underground’ que lo frecuenta.

Magic Club

Viscoso en verano, amigo del sudor rockero y de las aglomeraciones cerdas, el Màgic es un club de rock’n’roll como Keith manda. Rompe el aroma ‘hipster’ del Born, aportando actitud a un barrio que cada vez mariposea más. Acoge tatuajes y chaquetas de cuero desde la primera glaciación, y se ha especializado en satisfacer las pulsiones de la hermandad antitechno. Lo sé, puedes escuchar un tema de Iggy Pop en cualquier sitio, pero en ningún otro tendrá el regusto amargo de cerveza, bourbon, sudor y sexo sucio de este delicioso infierno.

Fuente: Time Out